Cambio en el itinerario de la excursión al románico palentino

MazcuerrasComo os adelanté por correo, hemos tenido un pequeño problema con la comida en Potes, así que, después de leer vuestras respuestas, he hecho un cambio en el itinerario de regreso del viaje a Aguilar de Campoo. La jornada del día 3, domingo, queda así:

Salida de Aguilar en dirección Mazcuerras, un precioso pueblo montañés, bañado por el Saja, donde pasó vacaciones y murió Josefina Aldecoa. Los del club de Pravia recordaréis que hablamos de la posibilidad de una visita cuando leímos Historia de una maestra. Aquí también tuvo su casa familiar la escritora Concha Espina, que ambientó su primera novela, La niña de Luzmela, publicada en 1909, en esta localidad. En reconocimiento a este hecho, la villa cambió su nombre por el de Luzmela, dedicándole una Plaza presidida por el busto de la escritora, que fue sustituido en 2008 por una escultura realizada por su bisnieto. Será Pilar, la bibliotecaria, a quien agradezco muchísimo toda su ayuda en este rapidísimo cambio de planes, quien nos guíe. Mientras os preparo alguna lectura para la zona, podéis encontrar más información local en la página de la Biblioteca Pública Municipal de Mazcuerras.

Después de la visita, habrá un rato para probar el famoso vino blanco de la localidad y trasladarnos al Restaurante La Retama. Os enviaré por correo electrónico información del menú y precio. Después de comer emprendemos el camino de vuelta a casa.

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La tourneé de Dios

La tournee de DiosNuestra próxima lectura es la cuarta y última novela del gran Enrique Jardiel Poncela. Un tanto olvidado hoy, Jardiel fue uno de los creadores del humor absurdo, colaborador en revistas humorísticas, empresario y autor teatral de éxito, guionista en Hollywood… Su nieto, Enrique Gallud Jardiel, en Enrique Jardiel Poncela: la ajetreada vida de un maestro del humor (2001) recoge el  compromiso de Jardiel con la escritura:

“Escribo, porque nunca he encontrado un remedio / mejor que el escribir para ahuyentar el tedio / y en las agudas crisis que jalonan mi vida / siempre empleé la pluma como un insecticida”.

Hay tanto que contar sobre él, que, para no extenderme mucho, os remito al estupendo monográfico publicado por el Centro Virtual Cervantes con motivo del centenario de su nacimiento y os comento aquí únicamente algunas cuestiones de interés para la lectura de La tourneé de Dios.

Desde el punto de vista literario, Jardiel Poncela se encuadra en lo que se ha dado en llamar la “otra generación del 27”, la de los creadores del humor contemporáneo: Antonio de Lara  Tono, Edgar Neville, José López Rubio, Miguel Mihura y nuestro autor. Tienen en común que todos practican humor de vanguardia, todos escriben teatro continuamente, todos trabajan en la industria cinematográfica y todos aceptan la dictadura franquista.

La tournee de Dios otraEn 1932, Jardiel estaba pasando uno de sus muchos periodos de penuria económica cuando decide escribir una novela que, según él, llevaba madurando desde 1928, basada en una visita de Dios a España, de ahí el título. En ella, expresa sus ideas sobre la religión, la política, la guerra, el amor, la libertad o la justicia. Después de la guerra civil, la novela fue prohibida por blasfema e irreverente. Según los estudiosos es su novela más “seria” y más ambiciosa. Pero fue la última. Después de ella, a pesar de su gran éxito entre la crítica y el público, se hicieron cuatro ediciones en cinco años, se dedicó a otros géneros. Se apunta que con el teatro ganaba mucho más, “mis gastos son cinco veces superiores al dinero que me proporcionan mis libros” dice, y también razones de índole vocacional pues prefiere el teatro a la novela desde niño. En un poema autobiográfico, recitado en el escenario del teatro Borrás de Barcelona en 1943 nos dice: “Desde niño -tendría tres años, tal vez cuatro- / sentí una vocación tenaz por el Teatro; / mis padres, que sabían cuál era mi pasión, / me regalaron muchos de papel y cartón, / y llegué a reunirlos en mi cuarto a granel: / aunque en aquella época mi mayor ilusión / no era escribir comedias ni trabajar en él, / sino hacer que subiese y bajase el telón. / Como no hay vocación que al tiempo se resista, / con el paso del tiempo me aumentó aquel ardor, / pero cambié de ruta, y en vez de tramoyista / comencé a desear convertirme en autor”.

La tourneé de Dios también presenta algunas diferencias con sus anteriores novelas: tiene menos contenido erótico, aparece una pareja estable y fiel y da más importancia a la coherencia argumental. No obstante, permanecen caracteres comunes a toda su producción, como el autobiografísmo, Federico y Natalia son los trasuntos literarios del propio Jardiel y Josefina Peñalver, su única pareja verdaderamente estable hasta el momento y madre de su hija Evangelina, la abundancia de ilustraciones de su propia mano, las acotaciones teatrales salpicadas por el texto, el “camelo”, es decir, referencias apócrifas de autores, títulos, citas, textos en otras lenguas con apariencia de sentido pero totalmente carentes de él,  o el recurso del contrapunto, en el que diversos planos argumentales discurren de manera independiente, pero orientados todos al desarrollo coherente de una trama única.

La mayor parte de las ideas aquí expuestas están tomadas de ¡Haz reír, haz reír!: vida y obra de Enrique Jardiel Poncela, de Víctor Olmos, publicado en enero de este mismo año. Os recomiendo también que veáis, para acercaros a la figura de este escritor, Inverosímil, Jardiel Poncela,  un documental de la serie Imprescindibles de RTVE.

La reunión para comentar este libro será  el jueves, 16 de abril, a las 20.00, en la Biblioteca. Feliz lectura.

 

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Otros libros para San Valentín

Portada Omara en el París de las MaravillasEn las listas y recomendaciones de literatura romántica que proliferan en estas fechas, aparecen una y otra vez las famosísimas 50 sombras de Grey. Además, está a punto de estrenarse su adaptación cinematógrafica lo que ha generado una expectación desmesurada. Casi no me atrevo a deciros que, y nadie se me ofenda que no pasa de ser una opinión personal, me parece un libro muy malo. Una historia previsible, con unos personajes estereotipados y completamente inverosímiles y que nos presenta una imagen de mujer tradicional y sometida al varón, con lo que costó ir cambiándola… En nada diferente a otros bestsellers románticos como los de Federico Moccia. Por eso, me pregunto si el éxito de las Sombras se debe a esas escenas eróticas que se suceden en el libro. Así que, he pensado en algunos títulos de literatura erótica que os podrían gustar como El amante de Lady Chaterlay, de David H. Lawrence, Historia de O, de Pauline Reage, Lolita, de Nabokov, La vida sexual de Catherine M., de Catherine Millet, Las edades de Lulú, de Almudena Grandes, entre otros de la desaparecida colección La sonrisa vertical, o La pasión turca de Antonio Gala, por citar algunos.  Me acuerdo también de Henry Miller, cuyas obras, de carácter autobiográfico, en las que hablaba de sexo con lenguaje directo y sin tapujos, lo proclamaron como maestro de la revolución sexual de la década de los sesenta del pasado siglo. Por citar una, yo me quedaría con Trópico de cáncer, publicada en 1934 y dónde retrata sus años de artista pobre en París.

A la misma época nos traslada Omara en el París de las Maravillas, recién salida de imprenta, del escritor ovetense Manuel Herrero Montoto y secuela de Omara, la trapecista, publicada en 2000. En ella, Coldo, el joven que leía las aventuras de Omara en un viejo vagón de tren,  es ya un anciano que lee a otros ancianos más historias de la trapecista en un geriátrico muy singular. Como el propio autor declara en La Nueva España,  “es una novela para mayores de 18 años, pero a pesar del contenido erótico, yo busco que el lector se ría, para eso mezclo lo grotesco con lo pornográfico”. Nosotros tendremos la suerte, el 23 de abril, de contar con la presencia del autor en la Biblioteca para presentar la novela a los lectores pravianos. Mientras tanto, podéis leer la entrevista que publica la editorial Septem.

Y siguiendo con el humor, con el amor y el erotismo, os recomiendo, si no lo habéis hecho ya porque es un clásico, que leáis Amor seAmor se escribe sin h escribe sin h, de Enrique Jardiel Poncela. Más adelante os contaré más de él, puesto que vamos a leer La tourneé de Dios en el club, pero conviene recordar ahora que es uno de los maestros del humor de nuestro país y que perteneció a la llamada “otra generación del 27”, la de los creadores del humor contemporáneo como Tono, Edgar Neville, José López Rubio o Miguel Mihura. Jardiel buscaba renovar el humor, y, así, nos dice que “Ese fue el propósito que me empujó años atrás a la escena y que en ella me mantiene: renovar la risa. Arrumbar y desterrar de los escenarios de España la vieja risa tonta de ayer, sustituyéndola por una risa de hoy en la que la vejez fuera adolescencia y la tontería sagacidad. Y a esa risa joven y sagaz, cuyo esqueleto estaba hecho de inverosimilitud y de imaginación, inyectarle en las venas lo fantástico y llenarle el corazón de ansia poética.” Amor se escribe sin h es la primera novela de Jardiel, publicada en 1928, en la que pretende reflejar la realidad del amor frente a lo leído sobre él para “deshacer esas falsas ideas, que pueden emponzoñar los claros manantiales de la juventud y he decidido poner a los jóvenes de España y América cara con la sinceridad. (….) pues pienso que las novelas «de amor» en serio sólo pueden combatirse con novelas «de amor» en broma. Exactamente igual hizo Cervantes con los libros de Caballerías, sin que esto sea osar compararme con Cervantes, pues entre él y yo existen notables diferencias; por ejemplo: yo no estuve en la batalla de Lepanto”, nos dice en el prólogo.

 

Felices lecturas.

 

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Julio Llamazares

principal-julio-llamazares_medJulio Alonso Llamazares, escritor y periodista, nació, accidentalmente pues su padre era maestro allí, en Vegamián, el 28 de marzo de 1955. Poco después, la localidad quedó inundada por el embalse del Porma y la familia se traslada a Olleros de Sabero. Su obra literaria está muy marcada por los lugares y las circunstancias de su infancia. Licenciado en Derecho, abandonó el ejercicio de la profesión para dedicarse al periodismo y a la escritura en Madrid, donde reside actualmente.

También ha hecho algunas incursiones en el mundo del cine. En 1984, escribió y protagonizó Retrato de un bañista, dirigida por José María Martín Sarmiento. Tres años más tarde, el director Julio Sánchez Valdés contó con su colaboración para llevar a la pantalla su novela, Luna de lobos. En 1995, escribió el guión de El techo del mundo, que dirigió Felipe Vega. En 1999, escribió, junto a Iciar Bollain, el guión de Flores de otro mundo. Ha codirigido, junto a Felipe Vega, Elogio de la distancia (2009), que radiografía el ámbito rural de Fonsagrada, en el corazón de la provincia de Lugo.

Comenzó su carrera literaria con dos libros de poemas: La lentitud de los bueyes (1979, premio González de Lama) y Memoria de la nieve (1982, premio Jorge Guillén). Sobre su relación con ellos, el autor declara, en un artículo firmado por Juan Cruz, “… la madre de toda mi literatura es mi primer libro de poemas y en concreto el primer poema, ese que dice: ‘Nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora. Todo es tan lento como el pasar de un buey sobre la nieve’. Ahí está todo lo que yo pienso. Por eso soy un escritor tan previsible. Siempre estoy escribiendo el mismo libro, aunque con matices.”

En 1981, publicó el relato costumbrista de El entierro de Genarín, al que siguen, ya en el ochenta y cinco, Luna de lobos y, tres años La lluvia amarilla-cropmás tarde, La lluvia amarilla. Ambas fueron finalistas al Premio Nacional de Literatura. En el ámbito de la novela, seguirán, Escenas de cine mudo (1994),  El cielo de Madrid ( 2005), Las lágrimas de San Lorenzo (2013) y Distintas formas de mirar el agua, que saldrá a la venta el 12 de febrero.

Julio Llamazares es también autor de relatos, En mitad de ninguna parte (1995), Tanta pasión para nada (2011), crónicas periodísticas, agrupadas en En Babia (1991), Nadie escucha (1995), Entre perro y lobo (2008), y recordados y leídos libros de viajes: El río del olvido (1990) por la cuenca del Curueño, Trás-os-montes (1998), Cuaderno del Duero (1999) y Las rosas de piedra (2008), un recorrido por las catedrales de España.

La obra de Llamazares se caracteriza por la utilización de recursos propios del lenguaje poético que dan a su prosa musicalidad y un alto grado de expresividad, tiene un alto contenido autobiográfico en el sentido de que siempre vislumbramos en los textos la personalidad, las ideas, los sentimientos del autor, y tiene como temas centrales el tiempo y la soledad, “seguramente porque esos dos elementos son los que mueven mi vida y la vida de todos” nos dice en la entrevista antes mencionada.

Os dejo aquí dos enlaces a vídeos que os pueden ser útiles para conocer mejor la obra de Julio Llamazares. Uno es León: memoria de la nieve de la serie Esta es mi tierra de RTVE, donde Julio Llamazares nos muestra los paisajes de su niñez y su influencia en su obra literaria, y una entrevista del programa Palabras a media noche de la televisión de Castilla y León.

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Itinerario definitivo de la ruta Esperando al Rey

Portada Esperando al ReyEl viaje de este año,  con el que completamos el itinerario románico que iniciamos en Soria, seguirá los escenarios de  Esperando al Rey de José María Pérez, Peridis. La novela nos transporta al siglo XII, a las disputas entre los herederos de Alfonso VII, Fernando II de León y Sancho III de Castilla,  así como los días de  infancia y juventud de Alfonso VIII, hijo de Sancho y coronado  rey, a los tres años de edad, tras la prematura muerte de su padre. Sí, les sonará bastante a los que fueron a Soria porque es el que está representado, junto a su esposa Leonor de Plantagenet, en la portada de la Iglesia de Santo Domingo que tanto nos impresionó. Con este hilo conductor, Peridis nos ofrece un cuadro de la vida cotidiana en la época por el que desfilan nobles pero también campesinos, clérigos, artesanos y los maestros constructores que nos dejaron las magníficas iglesias románicas que podemos contemplar hoy día.

A continuación os detallo el plan del viaje:

Viernes, 1 de mayo: Por la mañana, visitaremos la ciudad romana de Julióbriga y la iglesia de San Pedro de Cervatos, hoy colegiata y conocida como la “catedral del románico erótico”, en Reinosa. Tras la pausa de la comida, saldremos hacía Aguilar de Campoó, donde nos alojaremos en la Posada de Santa María la Real. Dedicaremos la tarde a visitar Aguilar y el propio monasterio de Santa María la Real, sede de la Fundación que aloja, además de la Posada y el Instituto de Educación Secundaria, el Centro Expositivo Románico y Territorio.

Cañón de la Horadada y Meseta de las TuercesSábado, 2 de mayo: Dedicaremos la mañana a caminar por el cañón de la Horadada y la meseta de las Tuerces y a conocer la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Olleros de Pisuerga, quizás el mejor ejemplo de de la arquitectura rupestre española debido a sus dimensiones y a su excelente estado de conservación. Tras una pausa para la comida, recorreremos el camino de vuelta a Aguilar deteniéndonos en San Andrés de Arroyo, San Juan de Moarves de Ojeda, monasterio de Santa Eufemia de Cozuelos y la ermita de Santa Cecilia de Vallespinoso. Llegaremos a la Posada a media tarde para reponer fuerzas, cenar y trasladarnos a Mave, donde realizaremos una visita nocturna a la iglesia de Santa María, recientemente restaurada por el plan de intervención Románico Norte, en la que la iluminación tiene un papel determinante.

 Domingo, 3 de mayo: Dejaremos Aguilar para visitar, ya de regreso, las iglesias de San Salvador de CantamudaSanta María de Piasca. La hora de comer nos pillará en la localidad de Potes, lo que nos da la posibilidad de probar el famoso cocido lebaniégo y ver también Santa María de Lebeña, un magnífico ejemplo de arte mozárabe. De ahí, a casa.

Como en años anteriores, os informaremos y ofertaremos las plazas que queden libres tras la inscripción de los miembros del club de lectura hasta alcanzar un máximo de 35 personas. A partir del 5 de febrero os contaremos más detalles.

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Tercera jornada soriana

El texto de hoy está dedicado al protagonista indiscutible del día: Fernando, nuestro conductor. Seguro que pocos se hubieran atrevido a llevarnos de Almazán y San Baudelio de Berlanga hasta Caracena, por carreteras que más parecían caminos, atravesando pueblos en los casi rozábamos las casas,  para dejarnos lo más cerca posible del destino y pendiente de nuestra comodidad hasta el extremo de esperarnos con las cortinas echadas para que no hiciera demasiado calor dentro del autobús. Para él, todo nuestro agradecimiento y aplauso.

Hemos tenido un día espléndido, con muchísimo sol y poco calor, el tiempo perfecto para disfrutar del paisaje de las tierras de Almazán, lugar fortificado, con robustas murallas y la singular  iglesia de San Miguel. Aquí también tenemos que agradecer la amabilidad de Nieves, la responsable de la Oficina de Turismo, que nos explicó pormenorizadamente su interior.

En San Baudelio, más allá del interior, que nos dejó maravillados, nos recreamos con la enorme variedad de plantas aromáticas que hay por la zona y que nos dieron para larga charla tratando de identificarlas. Envueltos en esos aromas, emprendimos viaje hacia Caracena. Un viaje que nos dejó sin aliento en algunos momentos, tanto por la belleza del paisaje como por los quiebros que tuvo que hacer el autobús. Mereció la pena. No hay palabras para describir la belleza no solo del pueblo, que gracias a su aislamiento se conserva casi intacto desde época medieval, como por el lugar en el que está situado. La jornada se remató en Burgo de Osma, donde visitamos la catedral y paseamos por sus serpenteantes calles. Mañana, Numancia y a casa.

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Segunda jornada soriana

Hoy fue un día para disfrutar del paisaje. Bien temprano salimos hacia la Laguna Negra, escenario de La tierra de Alvargonzález, 20140502_185747[1]siguiendo los pasos de Machado en su búsqueda de las fuentes del Duero. Aunque la primavera no está aún en su máximo esplendor, ya sabéis, Soria fría, Soria pura, cabeza de Extremadura, pudimos disfrutar de todas las gamas del verde. Tuvimos nuestra recompensa por madrugar porque llegamos los primeros y pudimos pasear con tranquilidad. Después vinieron la concatedral de San Pedro y el paseo desde San Juan de Duero hasta la ermita de San Saturio, pasando por San Polo, hoy propiedad privada y ayer monasterio que inspiró la leyenda El rayo de luna de Bécquer. Es una gozada caminar junto al río, sin prisa, en conversación amigable… Rematamos la jornada visitando, en el Espino, la tumba de Leonor. Únicamente nos decepcionó un poco, el pobre olmo seco, allí preso, entre la valla que lo rodea y el cemento que lo sostiene.

Toda la belleza de las tierras sorianas no nos haría este viaje tan agradable, si no estuviera acompañado de la amabilidad de sus gentes. Ya ayer, un señor que pasaba por allí se paró a explicarnos, así porque sí, algunos aspectos poco conocidos de la portada de Santo Domingo… Habrá de todo, como en botica, pero nosotros sólo encontramos personas muy amables y dispuestas a ayudar. Mañana toca otro día intenso para conocer el románico del sur, desde Almazán hasta Burgo de Osma.

 

 

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