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El abanico de seda

Portada de El abanico de sedaNos dice Alberto Manguel, en Una historia de la lectura, “Incluso aunque hubiesen tenido a su disposición todas las bibliotecas de literatura china y japonesa, las mujeres de la época Heian no habrían encontrado el sonido de sus propias voces en la mayoría de los libros del período. Por consiguiente, (…) crearon su propia literatura. Para ponerla por escrito elaboraron una transcripción fonética de la lengua que se les permitía hablar, el kanabungaku, un japonés expurgado de casi todos los vocablos chinos. A esta lengua escrita se la llego a conocer como “escritura de mujeres” y, por estar restringida a la caligrafía femenina, adquirió, a los ojos de los hombres que las gobernaban, una coloración erótica”. Lo mismo ocurrió en China, donde las mujeres de la región de Jiangyong, en Huntan, al sur del país, crearon un lenguaje secreto, el nu shu, que se utilizaba como decoración de abanicos, pañuelos u otros objetos y que les servía para comunicarse en secreto en una sociedad profundamente machista donde las mujeres vivían aisladas en sus casas. En palabras de la protagonista de nuestra novela, “el nu shu era un medio por el que nuestros pies vendados podían acercarnos unas a otras, por el que nuestros pensamientos podían sobrevolar los campos”.Abanico nu shu

En El abanico de seda se nos cuenta la historia, ambientada en la segunda mitad del siglo XIX, de la amistad entre dos mujeres, Lirio Blanco y Flor de Nieve. A los largo de los años, ambas se comunicarán gracias a ese lenguaje secreto hasta que un error de interpretación amenace su amistad. La novela es muy entretenida y nos va a dar para hablar largo y tendido sobre las relaciones familiares y la opresión a la que han estado y están sometidas las mujeres, no sólo en la cultura china. Si os apetece, podéis ver la adaptación cinematográfica, Flor de nieve y el abanico secreto, dirigida por Wayne Wang y estrenada en 2011.

Escritora de origen chino, nacida en París y residente en Estados Unidos desde niña, las novelas de Lisa See recordarán a muchos a las de Pearl S. Buck, pensad en La buena tierra, o las de Amy Tan. ¿Habéis leído La esposa del dios del fuego? En la Biblioteca podéis encontrar otras dos novelas de Lisa See: Dos chicas de Shangai y Sueños de felicidad.

La reunión para comentar este libro será el jueves, 31 de octubre, a las 20.00, en la Biblioteca.

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La cripta de invierno

Portada de La cripta de inviernoLa lectura de esta quincena no os va a dejar indiferentes, porque es uno de esos libros que, os guste más o menos, seguro que os dejara una huella. Es, sin duda, una lectura exigente, pero yo creo que merece la pena, aunque sólo fuera por el exquisito dominio del lenguaje del que hace gala la autora. Algunos, los que llevan más tiempo en el club, ya conocen a su autora, Anne Michaels, pues recordareis Piezas en fuga, que leímos hace ya algunos años.

La cripta de invierno es una reflexión sobre el dolor, la pérdida y la memoria, individual y colectiva. La novela comienza en Egipto, en 1964. El gran templo de Abu Simbel ha de ser rescatado de la crecida de las aguas causada por la nueva presa de Asuán. Bloque a bloque será desmantelado para ser edificado de nuevo en un terreno a mayor altura. El proyecto está dirigido por Avery Escher, un joven ingeniero, que está acompañado de su esposa Jean. Tras un trágico suceso, Jean y Avery regresan a una vida por separado en Toronto. Allí, Jean conoce a Lucjan, un artista polaco cuyos evocadores retratos de la Varsovia ocupada por los nazis la alejan cada más de su marido.

Anne Michaels nació en Toronto en 1958. Se educó en la Universidad de Toronto, donde continúa enseñando como profesora adjunta de escritura creativa. Su primer libro de poemas, El peso de las naranjas , se publicó con gran éxito en 1986. Su primera novela, Piezas en fuga (1997), se ha publicado en más de treinta países, ocupó durante años la lista de libros más vendidos en Canadá y obtuvo, entre otros, el Orange Prize, el Trillim Book Award, el Giusepe Acerbi y el Lannan Literary Award for Fiction.  Además, se hizo una versión cinematográfica, en el año 2007, dirigida por Jeremy Podeswa. En España, la editorial  Bartleby ha publicado dos libros de poesía, Buceadores de la piel y El peso de las naranjas y miner’s pond. La cripta de invierno (2010) es su última novela. Os dejo un enlace a la entrevista que publicó el diario El País cuando se publicó la obra.

La reunión para comentar este libro será el jueves, 2 de mayo, a las 20.00, en la Biblioteca. Feliz lectura.

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Tendidos en la oscuridad

tendidos-en-la-oscuridad-Estas tres últimas semanas las hemos dedicado a la lectura de Tendidos en la oscuridad, la primera y brillante novela de William Styron. William Clark Styron nació en Newport News, Virginia, en 1925, en el seno de una familia culta que le inculcó el amor por la música y la literatura. Aunque los abuelos paternos de Styron habían sido propietarios de esclavos, su madre, procedente del norte de Estados Unidos, y su padre, sureño pero liberal, le dieron una perspectiva de las relaciones raciales poco usual en su generación. La infancia de Styron fue difícil: su padre, ingeniero naval, sufría de depresión, y su madre murió de cáncer antes de cumplir los cuarenta años. Dejó los estudios para enrolarse en la marina, pero no llegó a combatir, ya que Japón se rindió cuando su barco acababa de zarpar de San Francisco. Ingresó en la Universidad de Duke, donde, en 1947, se licenció en Literatura inglesa. Tras su graduación, trabajó para la editorial Whittlesey House, entonces asociada a McGraw-Hill, en Nueva York. Convencido desde sus comienzos de su vocación literaria publicó su primera novela, Tendidos en la oscuridad, en 1951, con veinticinco años. La novela tuvo un gran éxito de crítica, y fue galardonada con el Rome Prize, y el American Academy of Arts and Letters.

Styron está entre los escritores norteamericanos de la generación de posguerra que gozaron de inmediato éxito de público y crítica, lo que le permitió vivir de la escritura con holgura económica y sus obras fueron incluidas en las listas de lectura de las universidades. Aunque a él no le gustaba que lo encasillaran en ningún grupo generacional, no pudo desprenderse de la etiqueta de “escritor sureño”, que lo coloca junto a autores como Faulkner, Thomas Wolfe, Ralph Ellison o Eudora Welty.

La producción de Styron no es demasiado extensa, sólo llegó a escribir ocho obras. Esto era justificado por el propio autor alegando que sentía una necesidad neurótica de trabajar cada detalle y cada frase hasta la total satisfacción. Sus obras más conocidas son, además de la que nos ocupa, Las confesiones de Nat Turner, publicada en 1967, que supuso su consagración definitiva y generó gran polémica al narrar las memorias ficticias de un personaje histórico, el esclavo rebelde Nat Turner. Recordemos que la obra, galardonada en 1968 con el premio Pulitzer, se publica en un momento clave de la lucha por los derechos civiles y muchos se sintieron ofendidos porque un sureño blanco se apropiara de la historia de los negros al narrar en primera persona las desdichas de la esclavitud. Su siguiente novela, La decisión de Sophie (1979), está considerada por la crítica como su obra magna, pero aunque William Styronlevantó menos polémica que Las confesiones de Nat Turner, también fue criticado por su elección de una víctima no judía de los campos de concentración para tratar el tema del Holocausto. Pese a ello, fue un éxito internacional y fue con el National Book Award en 1980. La versión cinematográfica, realizada en 1982, fue nominada a cinco Premios Oscar, entre ellos el de mejor actriz, que ganó Meryl Streep por su papel de Sophie. Finalmente, hay que destacar Esa visible oscuridad: memoria de la locura (1990), donde relata la crónica de la depresión que le sumió en la oscuridad durante el último tramo de su vida, cuando ya había cumplido los sesenta años.

Además de su dedicación a la literatura, William Styron mantuvo intensos intereses sociales y culturales a lo largo de su vida, vivió largas temporadas en Europa y fue especialmente valorado en Francia. Murió de neumonía, en 2006, cuando tenía ochenta y un años.

Tendidos en la oscuridad nos cuenta la historia de Peyton Loftis, “una joven problemática de una problemática familia sureña”, como nos dice Juan Gabriel Vázquez en el epílogo de la edición publicada por La otra orilla. Una familia bien situada económicamente, a cuyo declive asistimos en el marco temporal de los años cuarenta del pasado siglo y el geográfico del sur de Estados Unidos. Se anuncia adaptación cinematográfica de la novela que, dirigida por Scott Cooper y protagonizada por Kristen Stwart, se estrenará el 8 de mayo de 2014.

A mí me ha gustado bastante y ha sido una grata sorpresa, porque no había leído nada de este autor antes. Lo que piensan los demás lo sabremos hoy, a las ocho de la tarde, en la reunión 😉

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La dama de blanco

cabecera de All the Year RoundDel sábado 26 de noviembre de 1859 al sábado 25 de agosto de 1860, una legión de lectores estuvo pendiente de la entrega semanal de The Woman in White, de William Wilkie Collins, que publicaba la revista All the Year Round, fundada y dirigida por un buen amigo del escritor: Charles Dickens.

Estamos en plena época victoriana, un momento de grandes transformaciones sociales propiciadas por los avances técnicos de la Revolución Industrial. En el mundo del libro el cambio fue importantísimo. La aparición del papel continuo y las nuevas máquinas impresoras facilitaron que la prensa periódica se convirtiera en medio de difusión masiva de la información, que se aumentara la magnitud de las tiradas y que se distribuyeran con rapidez gracias al ferrocarril. Esto unido a la proliferación de las bibliotecas de préstamo hace que la lectura se ponga al alcance, por primera vez, de gran cantidad de personas, especialmente de la burguesía emergente y las mujeres. Así nace la “literatura popular” y lo que hoy denominamos best-sellers. En diarios y revistas se publicaba la novela de folletín  que convivió con la novela por entregas, cuyos fragmentos se publicaban en cuadernillos sueltos, y así publicaron sus obras autores como Balzac, Dickens, Dostoievski, Dumas, Poe, Victor Hugo o Pérez Galdós, Varela y Pereda en España.

Nosotros vamos a leer una de esas novelas de folletín, La dama de blanco, con la que se inaugura el subgénero denominado sensation novels, que podríamos traducir como “novelas de sensibilidad”. Este tipo de novela alcanzó gran éxito entre los lectores pero fue pronto duramente criticado por los estudiosos, como H.L. Mansel, que, en 1863, dice que son novelas “que apelan al corazón y no a la razón”. Estas sensation novels tienen sus raíces en la novela gótica de finales del XVIII, tan bien parodiadas por Jane Austen en la divertida Northanger Abbey (1818), cuya lectura os recomiendo. Estas obras están pobladas de acontecimientos dramáticos y misteriosos, suspense, conspiraciones siniestras, secretos del pasado, falsas identidades, adulterios, heroínas en peligro, venenos, disfraces, aristócratas villanos, locura…

De todo esto encontraremos en nuestra novela, pero no sólo eso, pues se considera a Collins el padre de la novela policíaca inglesa. Además, es el primero en utilizar una técnica que luego será adoptada y desarrollada por Henry James, la multiplicidad de voces o puntos de vista narrativos, como el propio autor nos dice en el preámbulo: “Por tanto, esta historia la escribirá más de una pluma, tal como en los procesos por infracciones de la Ley el Tribunal escucha a más de un testigo;  la razón es la misma en ambos casos: presentar siempre la verdad de la manera más clara y directa”. Esta técnica le sirve al autor para moderar la intensidad dramática de los hechos relatados evitando así el peligro de caer en lo sentimental y para conseguir un magnífico retrato de los personajes, que se definen no sólo por la acción y el diálogo sino también por su forma de narrar. Otro acierto, a mi juicio, es la forma que Collins tiene de tratar lo inverosímil, lo extraordinario, llenándolo de elementos realistas que crean inquietud en el lector.

Retrato de Wilkie CollinsWilliam Wilkie Collins nació en Londres en 1824 y murió en 1889. Hijo del paisajista británico William Collins, estudió derecho, aunque nunca llegó a ejercer como abogado pues se dedicó enteramente a la literatura. Empezó a escribir con una biografía de su padre, Memorias sobre la vida de William Collins publicada en 1948. Dos años más tarde, publicó Antonino o la caída de Roma, y la fama le llegó con La dama de blanco que es considerada, con La piedra lunar, su mejor obra. Escritor muy popular en su época, dejó escritas veintisiete novelas, más de sesenta relatos cortos, al menos catorce obras de teatro y más de cien obras de no ficción. Maestro del suspense, su obra muestra también preocupación por las cuestiones sociales y retrata a la perfección la sociedad victoriana. Ecos de su obra pueden encontrarse en muchos autores, desde el propio Charles Dickens, con quien, en virtud de la gran amistad que les unió, colaboró en varias ocasiones, a George Eliot, Henry James, Arthur Conan Doyle, Bram Stoker, Borges e incluso Alfred Hitchcock, de quien era autor de cabecera.

Si hace unos días comentábamos la feliz relación de Miguel Delibes con el cine, sucede lo mismo con Collins. Varias de sus obras han sido llevadas a la gran pantalla y, de ellas, La dama de blanco en concreto ha sido adaptada, entre cine y televisión, nada menos que catorce veces, según nos cuenta la Wikipedia. Como curiosidad os diré que fue una de las obras elegidas para la serie de Televisión Española Novela, espacio dramático emitido entre 1962 y 1979. Cada semana se dramatizaba una novela, dividida en cinco episodios de treinta minutos cada uno, de lunes a viernes. La dama vestida de blanco se emitió la semana del 25 de septiembre de 1967, dirigida por Manuel Aguado y adaptada por Hermógenes Sainz.

El 15 de septiembre de 2004 se estrenó en Londres el musical Woman in White, de Andrew Lloyd Webber basado en la novela de Wilkie Collins. La obra no alcanzó el éxito esperado y, tras varios sucesos desafortunados que obligaron a cambios en el elenco, tuvo que bajar el telón tras diecinueve meses de funciones y sólo quinientas representaciones. Os dejo una muestra que encontré a ver qué os parece.

Dada la extensión de la novela, vamos a leerla en un mes, así que tendremos dos reuniones para esta obra. La primera será el jueves 22 de noviembre y hay que leer hasta la página 295 incluida. La segunda será el miércoles 5 de diciembre, porque el jueves 6 es festivo, y hay que traer leído desde la página 296 hasta el final.

Los que utilizan el formato digital, leerán para la primera reunión hasta el capítulo que se titula “Continúa la historia de Frederick Fairlie, señor de Limmeridge House”, posición 5867, y para la segunda reunión, desde ahí hasta el final.

La hora, como siempre, a las 20.00 horas, en la Biblioteca y, como siempre también, espero que os la lectura os mantenga tan interesados y entretenidos como a sus primeros lectores.

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La buena tierra

Portada La buena tierraEmpezamos el año con una novela que me trae muy buenos recuerdos. Alguien me recomendó, hace muchísimos años, cuando al llegar de clase en la tele no había más que la carta de ajuste, la lectura de Viento del este, viento del oeste. Me gustó tanto que tras ella fueron todas las demás obras de la autora que pude encontrar, así que cuando vi la oportunidad de escogerla para el club de lectura no lo dudé ni un momento.

Pearl Comfort Sydenstricker nació el 26 de junio de 1892 en Hillsboro, Virginia. Sus padres eran misioneros presbiterianos establecidos en China. Educada por su madre y un tutor chino, la formación de Buck se caracterizó por el contacto constante de la cultura occidental y la oriental. Escribió más de ochenta y cinco libros y cultivó varios géneros literarios: novela, teatro, guión cinematográfico,  poesía y literatura infantil. Aunque ya en 1920 comenzó a publicar en revistas, su primera novela, la ya mencionada Viento del este, viento del oeste fue publicada en 1930. Al año siguiente vio la luz La buena tierra, que se convirtió en el libro más vendido en 1931 y 1932, con el que ganó el premio Pulitzer y la Medalla Howells en 1935. En 1938 obtuvo el Premio Nobel de Literatura “por su rica y exacta descripción de la vida rural en china y por sus obras maestras de género biográfico”, siendo la primera mujer norteamericana en obtener dicho galardón. Entre sus obras posteriores podemos destacar La estirpe del dragón (1942), Los Kennedy (1970) o China tal y como yo la veo (1970). Murió en marzo de 1973, dos meses después de cumplir los 81 años.

Varias de sus novelas han sido llevadas al cine, además de la que nos ocupa, adaptada por la MGM en 1937. En 1944 se adaptó LaCartel de la película La buena tierra estirpe del dragón, con Katherine Herpburn como protagonista y más recientemente, en el año 2001, el director Yim Ho llevó a la gran pantalla Pabellón de mujeres, con el actor Willem Dafoe como coprotagonista junto a Yan Luo .

Espero que os guste y os recuerdo que la reunión para hablar de este libro será el jueves, 25 de octubre de 2012, a las 20.00 horas.

Por cierto, como todavía queda tiempo y sé que algunos de vosotros ya lo habéis terminado, os recomiendo Historias de Pekín, libro de memorias de David Kidd, profesor universitario, casado con una joven de la aristocracia pequinesa, que vivió de primera mano el desmoronamiento de la antigua China. Así podremos comparar las dos visiones de China en la reunión. El libro está disponible en la Biblioteca.

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Una lectora nada común

Una lectora poco comúnLa primera consecuencia de leer Una lectora poco común de Alan Bennet es que la lista de libros que me apetece leer se ha incrementado considerablemente, porque este libro reflexiona, con ironía y humor, sobre la lectura y sus consecuencias. La reina Isabel II encuentra, por casualidad, la biblioteca móvil del ayuntamiento aparcada junto a las cocinas de palacio y conoce allí a Norman, un joven pinche de cocina que se convertirá en su asesor literario.  ¿Qué pasa cuando la reina empieza a aficionarse a la lectura? ¿Cómo reaccionan los que la rodean? Seguro que nos vamos a sentir identificados con la evolución lectora de la protagonista y nos servirá para intercambiar opiniones sobre si la lectura nos hace mejores, la relación entre lectura y escritura, lo subversivo del placer de leer…

Alan Bennet (Leads, 1934) es autor de obras teatrales como Habeas Corpus, Forty One Years On, Kafka’s Dick o The Madness of George III (adaptada después al cine), guiones cinematográficos como Prick Up Your Ears (basado en la vida de Joe Orton), y piezas televisivas, en especial Talking Heads y An Englishman Abroad. También es  actor y empezó a escribir es prosa hace solo unos diez años.

La reunión para comentar este libro será el jueves, 20 de octubre, a las 20.00 horas, en la Biblioteca.

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El amor de una mujer generosa

Portada de El amor de una mujer generosaEsta quincena leemos El amor de una mujer generosa de la escritora canadiense Alice Munro.  Mientras pensaba como presentaros esta lectura, encontré el trabajo hecho en la página web del escritor Javier Marias: un artículo de Muñoz Molina, que seguro que lo hace mucho mejor que yo,  sobre esta autora y su obra, publicado en el diario El País el 6 agosto de 2005.

La reunión para hablar de este libro, para evitar que coincida con el Concierto XX Aniversario de la Escuela de Música Cinco Villas,  será el miércoles, 13 de abril, a las 19.30.

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